El autor

Frederick Rolfe nació en 1860 en una familia de la pequeña burguesía londinense. Inadaptado radical, desertó de su religión, de su clase y de la normatividad heterosexual. Todavía muy joven se convirtió al catolicismo, pero su intento de ordenarse sacerdote se frustró cuando lo expulsaron del seminario. Se negaba a ejercer ninguna profesión burguesa y, amparado en el título falso de barón Corvo, se hacía pasar por aristócrata. Fue escritor, pintor y fotógrafo. Embarcado en excéntricas aventuras artísticas, no gozaba del sustento necesario para la vida. Buscaba la protección de mecenas a los que siempre acababa ahuyentando con sus exigencias demenciales. Al final de su vida se instaló precariamente en Venecia, enamorado de la ciudad y de los jóvenes gondoleros, y acabó muriendo solo, en la más absoluta pobreza.